LA MENTE EN LAS TRAVESÍAS A NADO:

Este artículo está especialmente dirigido a aquellos nadadores que estén comenzando a nadar travesías. Aunque si eres un nadador más experto, es posible que también encuentres cosas con las que te identifiques o que te sirvan.

Es claro, que para nadar travesías no hace falta venir del “mundo de la natación”, ya que cada vez son más los triatletas que se aficionan por el nado en aguas abiertas, que hacen hincapié en mejorar este deporte y que buscan sentir ese gusanillo y sensación de libertad que provoca la natación.

Si la natación ya es un deporte que tiene sus particularidades a nivel psicológico en piscina… (en ocasiones es ideal para dar rienda suelta a los pensamientos, nuestro campo de visión se limita al fondo de la piscina o si entrenas en una piscina de uso público…cabreas al de la calle de al lado, se te mete un señor que dice nadar rápido pero le molesta que le salpiques, la persona que espera en el bordillo a veces parece que está esperando a que vayas a hacer el volteo para salir justo delante tuya… etc.) más las tiene cuando nadamos en aguas abiertas, sobre todo para aquellos que viven en el interior y no están acostumbrados.

Las travesías a nado son psicológicamente duras por varios aspectos:

  • No es nuestro medio natural
  • Puede que no tengamos un total dominio del medio (a entrenar se ha dicho!)
  • Es probable que aparezcan miedos: a ahogarme (es un miedo natural, que nos protege de no hacer “locuras”); animales, medusas…; “no puedo agarrarme al bordillo ni hacer pie si en algún momento quiero”; en fin, son miedos de supervivencia, que hacen bien estando, porque nos están protegiendo. E irán disminuyendo según nos sintamos más confiados y capaces en el medio acuático.
  • Son duras: agua fría, sal, corrientes, calambres, rozaduras del neopreno…
  • No veo paisaje como en otros deportes, solo fondo… que es el mejor amigo para mil cosas (cantar, hacer la lista de la compra, ver qué voy a comer cuando acabe, recordar esa preocupación que nos ronda la cabeza…). Esto pasa igual en los entrenamientos (para entrenarlas hay que centrarse bien en el entreno, mirar el crono, concentrarnos en la técnica, picarse con otros nadadores…).

¿Qué podemos hacer?

  • Toma conciencia de que el miedo es una emoción normal y sana. Es positivo porque nos “mantiene alerta”. El miedo no es peligroso.
  • Ten en cuenta aspectos que te den seguridad:
    • Equipos de salvamento, tenlos controlados
    • Compañero (si vas con alguien y así lo habéis acordado)
    • Boya en buen estado y con colores visibles
    • Haberme alimentado bien para evitar cortes de digestión, dolores de tripa, etc.
    • Buenas gafas, el tener visibilidad nos da más confianza.
    • “Estar cómodo” (buen neopreno, evitar al máximo los roces) más si no eres un muy buen nadador.
  • Para sentirme a salvo y confiado… es necesario que hayas entrenado previamente lo suficiente, poniéndote a prueba en la distancia, eso nos dará confianza.
  • Maneja completamente la flotación, así si te cansas sabes que puedes tirar de ese recurso, lo que puede darte seguridad.
  • Prueba antes el haber tomado geles, avituallamiento, etc. durante el entreno.
  • Busca tu hueco en la salida (si no te quieres dar golpes vete a un lado, etc.).
  • Piensa si quieres o prefieres nadar solo o acompañado. A veces nadar acompañado ayuda en estos retos. Háblalo previamente, concretar como vais a ir, quién va a tirar, si va a tu lado, delante, detrás… qué señales os podéis hacer.
  • No te compares con el resto, lleva tu ritmo, tu frecuencia de brazada entrenada…
    • Si no eres muy experto y te aceleras más de la cuenta es fácil que te descoordines, aumentes la respiración, esto genera más ansiedad, chute de oxígeno en los pulmones y pánico.
    • Nada tu travesía, no la del resto. Marca tu ritmo y sigue.
  • Busca tu estrategia para estar psicológicamente conectado:
    • Por ejemplo a mi me sirve mirar la boya y pensar en llegar, y cuando llego, a otra boya, y así; una vuelta, otra; En travesías más largas llegar al barco del avituallamiento, etc. Es como llegar a sitios, ir cerrando etapas, marcando lo que llevo.
    • Si llevas garmin (u otro) puede servirte ver los metros que llevas. Pero piensa que en las travesías esto siempre es orientativo, porque nos solemos torcer un poco.  Pero puede servirte para regularte e ir marcando etapas en tu cabeza. No lo mires cada cien metros o cada 5 minutos… Espera largas tiradas… o si puedes programarlo que te vibre cada KM.
    • Practica la respiración, el control de activación precompetición.
    • Antes de la competición, en los entrenos, pon a prueba los pensamientos negativos. Si entrenas en piscina van a surgir… que no veas. Así que en la competición, con la emoción… es posible que no aparezcan tantos, pero si aparecen, ya los tienes entrenados, ahora solo es ponerlo en práctica.
    • Si te da bajón en el agua, piensa en cómo te vas a sentir cuando cumplas el reto, y date mensajes positivos y de fuerza.

¡Espero que os sirva!

Sara Martínez. Psicóloga Deportiva y de la Salud

http://www.soleilpsicologia.com

644 531 215

@sara_mentalcoach

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