¿Cómo podemos afrontar el DESAMOR?

¿Qué es el amor?

Cuando hablamos de amor romántico… hablamos de un concepto muy difícil de definir, ya que es abstracto y cada persona lo vive y lo siente de una manera diferente, con una intensidad distinta. Lo que es claro, es que el amor nos inspira, nos moviliza, nos llena.

Robert Sternberg, uno de los científicos más reconocidos en el campo del amor, con su “Teoría Triangular del Amor”, explica que las relaciones de pareja tienen tres cualidades clave: intimidad, pasión y compromiso.

(Si quieres saber más sobre esto: http://www.soleilpsicologia.com/2020/09/09/tipos-de-amor/ )

Según esta teoría, existen distintas formas de amar

  • Cariño: hay amistad auténtica, pero no pasión ni compromiso.
  • Encaprichamiento: es un amor más superficial, en el que existe química, pasión… pero no compromiso ni amistad.
  • Amor vacío: existe compromiso por interés, pero no pasión ni intimidad.
  • Amor romántico: hay pasión, amistad… pero no compromiso.
  • Amor sociable: existe amistad y compromiso, pero no pasión. A veces ocurre e incluso se llega a normalizar en relaciones largas… Son relaciones difíciles de romper, porque compartes la vida con tu mejor amig@.
  • Amor fatuo: existe la pasión y el compromiso, pero no comparten muchas cosas.
  • Amor consumado: sería el tipo de amor en el que existe la amistad, el compromiso y la pasión.

Además, el amor pasa por diferentes fases: una primera fase de enamoramiento, en la que estamos ilusionados y deseosos de la persona. Idealizamos a la pareja. Es una fase repleta de química, en la que segregamos hormonas que nos “enganchan” a la otra persona; una segunda etapa en la que se va construyendo la confianza, en la que se estabilizan las hormonas en nuestro cuerpo y el otro ya no nos parece ideal, si no que vamos viendo como es en realidad. Suelen aparecer conflictos y surge la oportunidad en la pareja de aprender a resolverlos, de conocerse en diferentes aspectos y de establecer las normas no escritas de toda relación; por último llega la tercera etapa, el amor maduro, en el que existe un compromiso real. Se da prioridad al compañerismo, el apego y la comprensión del otro.

¿Y qué es el desamor?

¿Y esto del mar de amores… qué es? El desamor provoca un sentimiento de malestar muy profundo, incluso limitante a veces y lo han sufrido muchísimas personas (por no decir casi todas) en algún momento de la vida.

Diferentes investigaciones han demostrado que el amor funciona como una droga en nuestro cerebro (creando las mismas reacciones químicas a nivel cerebral). Por lo que cuando este amor se acaba, llegamos a sentir un síndrome de abstinencia, como si de una droga se tratase.

Además, tendemos a recordar lo bonito de la relación y a echar de menos no solo a la persona, sino también a las cosas que hacíamos juntos, dudando incluso de cómo gestionar o qué sentir hacia los recuerdos con esa persona.

Es normal que aparezcan muchas emociones, como la tristeza, la angustia, la desesperanza e incluso la culpa “¿qué he hecho mal?, ¿por qué ha fallado?, ¿acaso no sé estar en pareja?, ¿me quería de verdad?, ¿alguna vez me ha querido?, ¿teníamos una relación tan especial como pensaba?, ¿ha sido todo una mentira?”

El amor engañoso

Está muy de moda hablar de las relaciones tóxicas. Este tipo de relaciones son aquellas en las que las parejas se hacen daño día tras día, pero aún así, hay una fuerza invisible que los mantiene “enganchados”.

¿Qué caracteriza el amor tóxico?

La Dependencia Emocional. Ocurre a veces que un miembro de la pareja tiene baja autoestima y gran inseguridad, por lo que siempre necesita la aprobación del otro, tiene miedo de mirar hacia sí mismo y encontrarse con sus propios pensamientos… por lo que necesita estar siempre conectado con la pareja, tanto física como emocionalmente. En este tipo de relaciones muchas veces ocurre que la persona dependiente no toma decisiones sin la aprobación del otro, reduce notablemente su círculo social y, por inri, pretende que su pareja también lo reduzca (y si esto no ocurre, aparecen conflictos “me dejas sol@ y te vas con tus amigos (…) no cuentas conmigo (…) no me presta la suficiente atención (…) prefiere jugar al tenis un sábado por la mañana que quedarse conmigo (…) etc.”. Es común que también aparezcan los celos y en muchas ocasiones el control o manipulación, fruto de la inseguridad propia. En muchas ocasiones, la persona dependiente es irracional y poco realista en cuanto a las relaciones, es decir, busca eternamente la pareja ideal, la pareja irreal, imposible… por lo que se frustra continuamente porque no ve en la suya a la pareja modelo.

Otros tipos de vínculos tóxicos están relacionados con una mala comunicación. En ocasiones hay parejas que tienen un estilo de comunicación agresivo, es decir, dicen las cosas de malas maneras, “sacando trapos sucios”, con faltas de respeto, fuera del momento y lugar, por lo que viven en un eterno conflicto. Otras parejas se comunican de forma pasiva, es decir, no confrontan nunca, aunque algo de su pareja o de la relación no les guste, prefieren no discutir pero viven en insatisfacción constante con varios aspectos de su relación.

¿Qué puedo hacer para afrontar las emociones tras una ruptura?

  • No gastes toda tu energía en odiar a esa persona. Quizás el proyectar toda tu frustración y tristeza hacia el otro, no es la mejor forma de regular tus emociones… y te hace que esa persona esté constantemente en tu pensamiento. Busca otra forma de canalizar esas emociones negativas.
  • No te pases con rumiar pensamientos. Toma conciencia de cuánto tiempo pasas pensando en esa persona y si consideras que es demasiado o te limita, intenta distraerte con otras cosas.
  • Apóyate en tus seres queridos (amigos, familia…) para hablar de cómo te sientes y también para poder distraerte con otros temas.
  • Encuéntrate contigo mismo. Trabaja tu independencia y  autoestima. Estar solo puede ser una oportunidad para “mirar hacia dentro”, hacer cosas solo, darse cuenta de las propias capacidades y enfrentarse a los propios miedos.
  • Toma distancia de todo lo relacionado con la ex-pareja. No llames, no escribas, no mires en sus redes sociales, en su estado de whatsapp, (con quién estará, se le ve feliz, etc.). Eso solo te hace daño. Si compartís amigos quizás tengas que tomar una decisión para no coincidir, para que no te hablen de esa persona, etc. Distancia total hasta que pase el dolor.
  • Reflexiona y aprende sobre tu relación anterior. Piensa en aquellas cosas que han podido fallar, pero también en lo que esa relación te ha aportado, lo que has aprendido y lo que has ganado.

Sara Martínez. Psicóloga Sanitaria y Deportiva

@sara_mentalcoach

@cambia_el_coco

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