¿Manejas los nervios en la competición?

Los nervios, ansiedad, estrés… es una emoción normal que todos sentimos en determinadas situaciones. Es una reacción ante diferentes acontecimientos que nos preparan para reaccionar ante distintas situaciones. Los nervios pueden ser más o menos intensos… y afectan más a unas personas que a otras.

¿Son útiles estos nervios en la competición? La respuesta es sí, ya que estos nervios hacen que:

  • Se nos tensen los músculos para reaccionar ante la competición
  • Aumentan los latidos del corazón para oxigenar más el cuerpo y reaccionar ante la competición
  • Aumenta el riego sanguíneo para competir mejor
  • Respiramos más para facilitar la oxigenación y competir mejor

En definitiva, los nervios nos mantienen alerta, atentos y activos para reaccionar ante la competición. Si no tuviésemos esos nervios… seríamos una “seta”, saldríamos a competir “dormidos” y el resultado no sería bueno.

Ahora sí, los nervios en competición son buenos si están bien medidos, es decir, son buenos en proporción adecuada (ni muchos ni pocos). Cada uno tiene que encontrar su nivel óptimo de activación.  Y…

¿Cómo sé cuál es mi nivel óptimo de activación?

Para calcular nuestro nivel óptimo de activación, podemos hacernos varias preguntas: Del 0-10 (siendo 0 la vez que más tranquilo me he sentido en mi vida y 10 la vez que más nervioso me he sentido en mi vida)… ¿Qué nivel de nervios he sentido en mi mejor competición? ¿Y en la peor? ¿Cómo me hablaba a mi mismo en esas competiciones? ¿Qué escuchaba de los demás?

Si reflexionas sobre ellos, podrás ver que los nervios desadaptativos, la ansiedad “mala”, está relacionada con los pensamientos negativos. Para manejar este estrés pre-competición (nervios de más):

  • Piensa que es normal estar nervioso, si fuésemos una seta no rendiríamos bien.
  • Busca tu nivel optimo de activación. No te compares con los demás, todos somos distintos y a cada uno nos funciona una cosa (igual que a algunos les funciona hablar con compañeros a otros estar solos, a algunos ponerse música, utilizar determinada ropa, etc.).
  • Establece rutinas claras precompetición que te hagan sentir seguro.
  • No luches para quitarte los nervios, porque cuanto más intentes luchar menos se irán (esto es como si te digo: “no pienses en un elefante rosa”, ¿puedes dejar de pensar en él?) Los nervios no se controlan, se manejan, se llevan.
  • Identifica tus pensamientos negativos, no te los creas a “pies juntillas” (a veces son muy catastrofistas), puedes ser crítico pero no te pases… e intenta cambiarlo por un pensamiento alternativo más positivo.
  • Practica técnicas de relajación.

Sara Martínez. Psicóloga Deportiva y Sanitaria

644 531 215

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Nada con el coco

¡Por fin nos van abriendo las piscinas para entrenar! Qué alegría… ¿verdad? Aunque algunos que viven cerca de la costa, de lagos o pantanos… llevan contentos un poquito más de tiempo.

Nadar… Cuánto lo echábamos de menos (sobre todo ese olor a cloro que no se va ni después de la ducha jiji). Podemos entrar en contacto nuevamente con el agua y…¡chute de motivación! Nos venimos arriba y estamos en la “cresta de la ola”… pero cuando hemos tocado agua, algunos se han venido abajo. Tranquilos, es sólo cuestión de ajustar expectativas.

Al saber que podemos volver a nadar, es normal cogerlo con muchas ganas. Vuelta a la montaña rusa de emociones (“¡qué bien!” “¡Lo necesito!”) Además, puede pasar que esa motivación nos haga sentir que tenemos mucha fuerza, que no hemos perdido tanto y que vamos a estar como antes. Después, nos metemos en el agua y choque con la realidad: no somos capaces de seguir los ritmos de antes, nos pesa el cuerpo, parece que no avanzamos, se nos cargan los hombros, etc. Y esto a veces nos mete en un bucle de pensamientos negativos (“qué mal voy, todo lo entrenado no ha servido para nada, no voy a volver a estar como antes hasta que pase mucho tiempo, si hay alguna travesía/campeonato no voy a llegar en forma…”). Por no hablar de las comparaciones (“los que tienen playa me llevan ventaja, ellos ya han pasado por esto, etc.”)

¡Frena! Ahora es tiempo de centrarnos en otras cosas:

  • Conciénciate de que hemos estado parados por una buena causa.
  • Intenta no compararte, cada uno hemos tenido nuestras circunstancias y hemos vivido este periodo de una forma distinta.
  • Controla las expectativas, si son demasiado altas o desajustadas, la motivación y la confianza en uno mismo bajará.
  • Sé realista
  • Entrena de forma paulatina, no vayamos a lo loco… ten “coco” (así evitaremos lesiones).
  • Céntrate en tus sensaciones físicas, presta más atención en lo que sí puedes hacer y no tanto en lo que has empeorado.
  • Tus emociones a la vuelta son normales y válidas… ahora toca reconciliarse con tu deporte.

Y… ¡A seguir nadando!

Sara Martínez. Psicóloga Deportiva y Sanitaria

644 531 215

@sara_mentalcoach

@cambia_el_coco

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Ejercicio para aumentar tu Autoestima

La autoestima es el aprecio o consideración que cada uno tiene consigo mismo. Son las percepciones, pensamientos, sentimientos y acciones que tenemos con nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser, nuestro carácter y hacia nuestro físico.

La autoestima es un constructo que varía a lo largo del tiempo, no se mantiene constante toda la vida… ya que depende de nuestras vivencias, circunstancias, experiencias…así como de las opiniones y valoraciones que vamos recibiendo desde que somos pequeños. Todo esto va creando nuestra “autoimagen” y el concepto que tendremos de nosotros mismos.

Cuando no nos sentimos competentes, capaces de alcanzar nuestras metas o merecedores del cariño de los demás, es fácil entrar en un bucle de pensamientos negativos que nos hace sentir cada vez peor, más pequeños y menos válidos. Para salir de esta “rueda” es importante que observes como te hablas a ti mismo, ya que las personas con baja autoestima suelen utilizar un lenguaje interno autodestructivo, crítico y con falta de auto-elogios.

Estaría bien que reflexionásemos sobre diferentes aspectos: ¿desde cuándo me quiero tan poco? ¿cuáles son mis miedos e inseguridades? ¿hay alguien o algo que los refuerza? ¿qué grado de creencia tengo sobre estos pensamientos sobre mi?

Después, os propongo unos ejercicios para trabajar la autoestima:

Haz tres listas,

  1. Elabora una lista de 10 elogios que hayas recibido alguna vez en tu vida, después, puntúalos del 1 al 10 (siendo la puntuación de 1 los que no has creído y 10 los que has creído totalmente). Después piensa cómo sería tu vida si creyeses cada elogio algo más de lo que has puntuado.
  2. Haz otra lista con los puntos fuertes que consideras que tienes.
  3. Haz una lista con logros que has conseguido a lo largo de tu vida y de los que te sientas orgulloso.

Después, puedes pensar sobre las conclusiones que sacas del ejercicio, escribirlas en postit y colocarlos en un sitio visible.

Sara Martínez. Psicóloga.

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Amor, amor…

El amor, el amor… (El amor?)
♥️💜💙💚💛🖤🧡 A veces confundimos amor con #dependenciaemocional , otras veces no nos damos cuenta de nuestra #relaciontoxica … En una relación sana y saludable:

– cariño afecto y seguridad
– valoración y reconocimiento

Si duele no es #amor
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Pensamiento Dicotómico

El pensamiento dicotómico podemos definirlo como la tendencia a clasificar las experiencias según dos categorías opuestas, blanco o negro, todo o nada, bueno o malo, perfecto o inútil, no existen las gradaciones sino las polaridades.

Es una forma complicada de ver la vida 👀, ya que en nuestro mundo social no abundan los términos absolutos y sí los matices, experiencias y las diversas formas de entender el mundo.

Si trabajamos nuestra FLEXIBILIDAD MENTAL seremos mas tolerantes, comprensivos, creativos… sufriremos mucho menos y, sobre todo estaremos más preparados para conectar con el mundo que nos rodea, para entenderlo mejor y adaptarnos a él.

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Sara Martínez. Psicóloga

¿Soy Hipocondriac@?

En la hipocondría, la persona tiene una gran preocupación por lo que tiene, por los síntomas o las quejas… Y está convencido de que estos síntomas le indican que algo ocurre, que algo dentro de su cuerpo va mal… y eso es lo que le preocupa.

Por ejemplo: Si me despierto con el párpado hinchado, lo primero que haré cuando lo vea será preguntarme qué es lo que ha ocurrido y después buscaré una explicación. Ante esta situación:

  • Una persona cualquiera podría interpretar: “tengo un orzuelo”; “me ha picado un bicho”. Y tras esa explicación, su mente se queda tranquila.
  • La interpretación de un hipocondriaco sería muy diferente, ese síntoma no se debería a la picadura de un mosquito, si no que podría deberse por ejemplo a un “problema en el lóbulo prefrontal”, por lo que su mente no se relaja y necesitará buscar un médico para que niegue su hipótesis.

En la hipocondría aparece un déficit de atención selectiva, es decir, la persona presta especial atención a estímulos o sensaciones internas (como el palpitar del corazón, la respiración, el movimiento de tripas…) que para otra persona pasan totalmente inadvertidos. Es decir, una persona normal tiene un filtro que evita que estemos pendientes constantemente de estos movimientos internos nuestros y en el caso del hipocondriaco ocurre que ese filtro se ha ensanchado y sí oye esos ruidos como el palpitar del corazón y está constantemente pendiente de ello.

Además, la preocupación persiste a pesar de las exploraciones y de no encontrar causa médica. Y es común, encadenar la preocupación de una enfermedad por otra. Por ejemplo: siento un dolor en el pecho, pienso que tengo un problema en el corazón, que me va a dar un infarto…Voy al médico, no tengo nada en el corazón, siento una aparente tranquilidad; a los pocos días, comienzo a sentir algo de ahogo, parece que no puedo respirar bien, interpreto que es posible que tenga asma… Voy al médico, no diagnostican asma, siento una aparente tranquilidad; al poco tiempo, observo un lunar muy feo, y comienzo a ver que mi piel tiene un aspecto “raro”, ¿será cáncer o alguna enfermedad en la sangre?, voy al médico, no tengo nada, disminuye mi preocupación…; comienzo a sentir un hormigueo en el lado izquierdo de mi cuerpo, parece que se me “duerme la cara”, entro en internet, comienzo a pensar que es posible que padezca ELA… aumenta mi ansiedad, voy al médico… Ocurre a veces entre los comportamientos del hipocondriaco, el conocido como “doctor shopping”, referido a los cambios de médicos y búsqueda de segundas opiniones sobre lo “qué me pasa”.

Es muy común que tras hacer estas interpretaciones catastrofistas del los síntomas, se acuda al médico para descartar la sospecha. Una vez descartada, la persona siente una aparente calma y reducción de la ansiedad. Pero solo es “aparente”, ya que el cerebro se vuelve “adicto” a estas comprobaciones y pronto vuelve a la carga con otro pensamiento intrusivo sobre la enfermedad.

Existen antecedentes ante este problema, como pueden ser el estrés psicosocial, muerte de una persona cercana o enfermedades previas (esta situación de pandemia mundial provocada por el COVID-19, también podría estar suponiendo un estresor desencadenante de este tipo de problemas).

Esta preocupación, genera en la persona un malestar intenso y una grandísima ansiedad, que interfiere en su día a día y no le permite disfrutar. También son frecuentes pensamientos tipo “esto va a ser para siempre”, “nunca voy a vivir tranquila”, “no voy a volver a ser la persona que era antes”.

Si te sientes así, estaría bien que pudieses contactar con un profesional para que pudiese ayudarte a recuperar tu normalidad y a disfrutar de nuevo de las cosas del día a día.


Sara Martínez. Psicóloga Sanitaria

LA MENTE EN LAS TRAVESÍAS A NADO:

Este artículo está especialmente dirigido a aquellos nadadores que estén comenzando a nadar travesías. Aunque si eres un nadador más experto, es posible que también encuentres cosas con las que te identifiques o que te sirvan.

Es claro, que para nadar travesías no hace falta venir del “mundo de la natación”, ya que cada vez son más los triatletas que se aficionan por el nado en aguas abiertas, que hacen hincapié en mejorar este deporte y que buscan sentir ese gusanillo y sensación de libertad que provoca la natación.

Si la natación ya es un deporte que tiene sus particularidades a nivel psicológico en piscina… (en ocasiones es ideal para dar rienda suelta a los pensamientos, nuestro campo de visión se limita al fondo de la piscina o si entrenas en una piscina de uso público…cabreas al de la calle de al lado, se te mete un señor que dice nadar rápido pero le molesta que le salpiques, la persona que espera en el bordillo a veces parece que está esperando a que vayas a hacer el volteo para salir justo delante tuya… etc.) más las tiene cuando nadamos en aguas abiertas, sobre todo para aquellos que viven en el interior y no están acostumbrados.

Las travesías a nado son psicológicamente duras por varios aspectos:

  • No es nuestro medio natural
  • Puede que no tengamos un total dominio del medio (a entrenar se ha dicho!)
  • Es probable que aparezcan miedos: a ahogarme (es un miedo natural, que nos protege de no hacer “locuras”); animales, medusas…; “no puedo agarrarme al bordillo ni hacer pie si en algún momento quiero”; en fin, son miedos de supervivencia, que hacen bien estando, porque nos están protegiendo. E irán disminuyendo según nos sintamos más confiados y capaces en el medio acuático.
  • Son duras: agua fría, sal, corrientes, calambres, rozaduras del neopreno…
  • No veo paisaje como en otros deportes, solo fondo… que es el mejor amigo para mil cosas (cantar, hacer la lista de la compra, ver qué voy a comer cuando acabe, recordar esa preocupación que nos ronda la cabeza…). Esto pasa igual en los entrenamientos (para entrenarlas hay que centrarse bien en el entreno, mirar el crono, concentrarnos en la técnica, picarse con otros nadadores…).

¿Qué podemos hacer?

  • Toma conciencia de que el miedo es una emoción normal y sana. Es positivo porque nos “mantiene alerta”. El miedo no es peligroso.
  • Ten en cuenta aspectos que te den seguridad:
    • Equipos de salvamento, tenlos controlados
    • Compañero (si vas con alguien y así lo habéis acordado)
    • Boya en buen estado y con colores visibles
    • Haberme alimentado bien para evitar cortes de digestión, dolores de tripa, etc.
    • Buenas gafas, el tener visibilidad nos da más confianza.
    • “Estar cómodo” (buen neopreno, evitar al máximo los roces) más si no eres un muy buen nadador.
  • Para sentirme a salvo y confiado… es necesario que hayas entrenado previamente lo suficiente, poniéndote a prueba en la distancia, eso nos dará confianza.
  • Maneja completamente la flotación, así si te cansas sabes que puedes tirar de ese recurso, lo que puede darte seguridad.
  • Prueba antes el haber tomado geles, avituallamiento, etc. durante el entreno.
  • Busca tu hueco en la salida (si no te quieres dar golpes vete a un lado, etc.).
  • Piensa si quieres o prefieres nadar solo o acompañado. A veces nadar acompañado ayuda en estos retos. Háblalo previamente, concretar como vais a ir, quién va a tirar, si va a tu lado, delante, detrás… qué señales os podéis hacer.
  • No te compares con el resto, lleva tu ritmo, tu frecuencia de brazada entrenada…
    • Si no eres muy experto y te aceleras más de la cuenta es fácil que te descoordines, aumentes la respiración, esto genera más ansiedad, chute de oxígeno en los pulmones y pánico.
    • Nada tu travesía, no la del resto. Marca tu ritmo y sigue.
  • Busca tu estrategia para estar psicológicamente conectado:
    • Por ejemplo a mi me sirve mirar la boya y pensar en llegar, y cuando llego, a otra boya, y así; una vuelta, otra; En travesías más largas llegar al barco del avituallamiento, etc. Es como llegar a sitios, ir cerrando etapas, marcando lo que llevo.
    • Si llevas garmin (u otro) puede servirte ver los metros que llevas. Pero piensa que en las travesías esto siempre es orientativo, porque nos solemos torcer un poco.  Pero puede servirte para regularte e ir marcando etapas en tu cabeza. No lo mires cada cien metros o cada 5 minutos… Espera largas tiradas… o si puedes programarlo que te vibre cada KM.
    • Practica la respiración, el control de activación precompetición.
    • Antes de la competición, en los entrenos, pon a prueba los pensamientos negativos. Si entrenas en piscina van a surgir… que no veas. Así que en la competición, con la emoción… es posible que no aparezcan tantos, pero si aparecen, ya los tienes entrenados, ahora solo es ponerlo en práctica.
    • Si te da bajón en el agua, piensa en cómo te vas a sentir cuando cumplas el reto, y date mensajes positivos y de fuerza.

¡Espero que os sirva!

Sara Martínez. Psicóloga Deportiva y de la Salud

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¡MAMÁ, PAPÁ…NO QUIERO SALIR A LA CALLE! ¡ME DA MIEDO CONTAGIARME!

Por fin los niñ@s pueden salir un ratito a pasear… y nos encontramos con varios escenarios:

  • Aquellos niños que salen como cohetes y están emocionadísimos por salir
  • Los niños que no quieren salir por miedo al “Monstruo Coronavirus” y su gran temor a contagiarse.

Es normal que tras la gran cantidad de noticias en la tele, las conversaciones que tenemos con los pequeños directamente y las que no tenemos con ellos pero escuchan (conversaciones, quejas o alarmas sobre el Covid-19 entre los progenitores, por teléfono, etc.) es normal que se sientan asustados o ansiosos ante la incertidumbre de qué puede pasar cuando salga.

Si esto ocurre, no hay que forzarles a salir si no quieren hacerlo. Estaría bien que pudiéramos hablar de sus emociones con respecto a esto y validemos sus emociones… siendo realistas con ellos. Explícales la situación con un lenguaje asequible, no le quites importancia a lo que ocurre, pero tampoco se la sumes ni formes fantasmas.

Para que vayan adaptándose y la salida a la calle sea una experiencia positiva para ellos:

  • Observa cómo te sientes tú. Si tienes miedo o te sientes ansioso por la salida, es muy probable que ellos también lo sientan. Es importante que trabajes esas emociones para que los más peques vean en ti tranquilidad y seguridad.
  • Decirles la verdad (no convencerles para salir diciéndoles que vamos a ir al parque o a ver a los amigos).
  • Resuelve sus dudas.
  • Establecer las normas del paseo (qué y cómo vamos a hacerlo; qué haremos si nos encontramos con conocidos; rutinas de limpieza a la vuelta; etc.).
  • Realizar las salidas de forma progresiva. Comenzamos con paseos más cortos y cercanos al domicilio, para ir alargándolo cada día.
  • Está bien que durante la salida hablemos con ellos, sobre cómo se sienten, si tienen dudas, sobre los cambios en la forma de relacionarnos en este momento…
  • Podemos utilizar premios por la salida (un caramelo, elegir un juego en familia, ver una peli… pero sobre todo el refuerzo social “qué bien lo has hecho, eres un/a campeón/a, etc.”).
  • Para los más pequeños, podemos motivar la salida jugando, por ejemplo a que somos Súper Héroes, saliendo disfrazado, “vamos  a cumplir una misión”… (libre creatividad!!).

Sara Martínez Cano
Psicóloga Sanitaria y Deportiva

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VISUALIZACIÓN DE TRANSICIONES EN TRIATLÓN

La visualización es una técnica muy utilizada en la psicología del deporte que consiste en imaginarnos haciendo algo, en ensayar en nuestro cerebro una técnica, etapa o secuencia específica de nuestro deporte… es verse mentalmente a uno mismo ejecutando alguna habilidad.  Es importante imaginar no sólo ese ejercicio específico, sino todo lo que lo rodea (olores, sensaciones corporales, sonidos…). Las imágenes mentales pueden implicar todos los sentidos.

Está demostrado que cuando imaginamos un movimiento o actividad, una región de nuestro cerebro se activa creando conexiones cerebrales como si la estuviésemos realizando de verdad, por lo tanto estamos “practicando” ese ejercicio sin mover ni un músculo. 

Es una técnica que nos sirve para memorizar, entrenar o aprender algunos aspectos técnicos, rutinas de ejercicios, planificar estrategias e incluso recuperación de lesiones. 

Aspectos a tener en cuenta:

  • Tras visualizar , el cerebro no diferencia entre si lo hemos hecho realmente o solo lo hemos imaginado, por lo que visualizar algo es una manera de entrenarlo. Por ello, es muy importante VISUALIZAR EN POSITIVO, si visualizamos el error, aprendemos el error.
  • Es una técnica de entrenamiento mental que suma, complementa y ayuda al entrenamiento físico, pero no lo sustituye.
  • Es importante que hagamos una descripción muy concreta y detallada de lo que vayamos a visualizar. Podemos escribirla y leerla, memorizarla… o podemos grabarnos y escucharla, etc.
  • Cuando vayamos a practicar la visualización, debemos encontrar un lugar apropiado, donde podamos relajarnos y concentrarnos.
  • Si cuando comenzamos a visualizar nuestra cabeza “se desconcentra”: frena, relájate y comienza de nuevo. Si ves que no te centras, prueba otro día.

Para comenzar a visualizar…

PRIMERO y para que la técnica sea efectiva tenemos que aprender a visualizar, es decir, a imaginar implicando todos nuestros sentidos. Para ello tendremos que tener en cuenta la “viveza” (intensidad, claridad y detalles de las imágenes) y el “grado de control” (la habilidad de cada deportista para manipular tanto el contenido como el dinamismo de las imágenes).

Para ello:

  • Comienza imaginando cosas más sencillas, como por ejemplo visualizar un limón (su textura rugosa, tamaño, color, imperfecciones, olor, sabor…) e implica todos tus sentidos, fijándote en tus sensaciones.
  • Practica, cómo todo, cuanto más lo hago mejor me sale.

DESPUÉS podemos seguir con imágenes más complejas, implicándonos en ellas, es decir, técnicas concretas, habilidades, situaciones que se nos hacen complicadas, etc.

Os voy a dejar un EJEMPLO de VISUALIZACIÓN DE LAS TRANSICIONES EN TRIATLÓN:

Antes de comenzar la prueba:

Imagino el entorno ¿dónde será? ¿nadaré en la playa, lago, pantano? I¿a qué huele? magino la temperatura, ¿se siente la humedad… es un lugar seco? ¿cómo me siento?, imagino mis sensaciones, ¿con quién voy?

Coloco los dorsales y pegatinas: coloco las pegatinas en el casco, el dorsal en el porta-dorsal, el dorsal de la bici… Me pintan el número, me coloco el chip… Preparo mi material ¿qué me llevo a la zona de transición? ¿lo llevo todo (casco, gafas de correr, dorsal carrera, geles, bebidas isotónicas, reloj, etc.)?

Zona de transición:

¿Cómo coloco mi material en la transición?

Cuelgo la bicicleta. ¿Qué llevo? ¿Dónde coloco el casco, las gafas de correr, las deportivas, las zapatillas de bici…? Visualiza tu cajón y como lo colocas ¿has puesto todo? ¿Dónde has puesto las zapatillas de correr? ¿y el dorsal? ¿has dejado geles isotónicos pegados en la bici, los llevas en el mono, están en la bici… quizás no tomas en esta prueba?

Busco un punto de referencia que me ayude a situarme para cuando llegue corriendo algo aturdido de nadar y lo me sirva para encontrar mi sitio sin problema (una tienda, un cartel, un edificio, etc.)

Primera transición: nadar-bici

Me visualizo saliendo del agua y corriendo hasta la zona de transición ¿llevaré neopreno? Si es así ¿cómo me lo voy a ir quitando? (por ejemplo: salgo del agua, comienzo a correr, me saco una manga, otra manga y me lo bajo hasta la cintura… cuando llego frente a la bici termino de sacármelo, ¿cómo lo hago, primero una pierna y luego otra, lo piso…? ¿Dónde lo dejo?) ¿Qué hago con el gorro y las gafas?

Llego a frente a mi bici y me imagino realizando de forma ordenada y secuencial todos los pasos, según me sea más cómodo, por ejemplo: dejo el gorro y las gafas en mi cajón; acabo de quitarme el neopreno y lo dejo en el cajón; me pongo el dorsal hacia atrás (si es necesario); bebo un sorbo de agua; me pongo las gafas de sol; me coloco el casco y lo abrocho; ¿me tengo que poner las zapatillas de ciclismo, están enganchadas a la bici?; cojo la bicicleta y corro para salir con la bicicleta; cuando paso la línea dónde está el juez con la bandera, me subo y pedaleo).

Segunda transición: bici-correr

Visualizo el juez que marca la línea de montaje, me tengo que bajar antes… ¿me voy quitando las zapatillas para dejarlas colgando de los pedales?

Visualizo las sensaciones raras que se experimentan cuando pasamos de la bici a correr, la flojera de las piernas hasta que se adaptan.

Busco con la mirada mi punto de referencia y me dirijo a boxes. Dejo colocada la bicicleta correctamente. Me quito el casco y lo dejo en la caja. Me pongo la gorra. Me pongo las zapatillas de correr. Dorsal hacia delante y a correr. Me visualizo saliendo de la zona de transición, ya solo queda correr, me doy mensajes de ánimo, visualizo la meta y el objetivo ¡a por ello!