RECOMENDACIONES PSICOLÓGICAS PARA LOS SANITARIOS QUE ESTÁN HACIENDO FRENTE A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS:

Y de repente, un día, nos encontramos en una situación de emergencia sanitaria, nos vemos enfrentándonos a una situación en la que el sistema se desborda, hay mucha demanda de asistencia sanitaria e incluso puede que falte el material o los recursos adecuados. Pero a pesar de todo sientes que tienes que estar ahí, al pie del cañón y cargar no solo con la salud física de los pacientes, sino también con su salud emocional… ya que cuando las personas se encuentran como pacientes en un hospital, sienten que están en tus manos, que tú eres su salvador o salvadora, qué eres la persona que les va a ayudar… y depositan sobre ti todos sus miedos, sus mayores temores, su confianza y sus emociones… Si esto se hace en situaciones normales (en las que no hay una crisis sanitaría), qué decir en una situación como esta. Por no hablar de la atención al desconsuelo de los familiares de las personas que no han tenido buen pronóstico.

Y un día, y otro día…

Ante esta situación impactante, es normal que incluso te hayas cuestionado si esto puede estar pasando, que la hayas analizado con incredulidad e incluso hayas llegado a negarla por momentos.  Es normal que un torrente de emociones esté recorriendo tu cuerpo, que sientas mucho estrés e incluso ansiedad excesiva, que tengas una sensación de falta de control o que sufras altibajos emocionales… son normales la tristeza, los bloqueos, el miedo y la incertidumbre.

Es claro que todos estamos con vosotros, que os apoyamos y aplaudimos, que valoramos vuestro trabajo y este momento sois nuestros HÉROES y HEROÍNAS. Que las ovaciones, apoyos, noticias en los medios de comunicación, etc. os sirvan para eso, para arroparos, para que no os sintáis solos y para que sepáis que os valoramos. Pero OJO!!! Muchos de vosotros es posible que sintáis que todo está en vuestras manos, que tenéis que ser súper personas, súper héroes y hacer más y más… Esto puede llevaros a CARGAR VUESTRA MOCHILA DE PIEDRAS, Y SENTIROS MÁS RESPONSABLES DE LO QUE SOIS, y por lo tanto a exigiros más de la cuenta… Y, por cuidar, olvidaros de cuidaros a vosotros mismos y a los vuestros.

CUÍDATE PARA PODER CUIDAR…

  1. Sé realista, permítete quitarte la capa (baja un punto tu autoexigencia)… Ajusta tu visión a la realidad. Somos responsables hasta cierto punto y podemos hacer lo que podemos hacer… el resto no es nuestro y depende de otros factores (la evolución de cada paciente, los recursos que tenemos son los que son, el personal es el que es, etc.).
  2. Dedícate tiempo a ti mismo, desconecta y haz actividades agradables dentro de lo que puedas (lee, escucha música, medita, baila, juega con tu familia, habla con los tuyos, haz ejercicio, descansa…).  Piensa que para poder atender a los demás, tú tienes que estar sano, tanto física como emocionalmente.
  3. Intenta no abarcar más de lo que tu cuerpo y mente pueden soportar… es muy importante que descanses… tanto  en el trabajo como en casa. Al descansar o cambiar de tarea “oxigenamos” la mente, nos despejamos y es más fácil verlo diferente a la vuelta.
  4. Escucha tus emociones, ponlas nombre y exprésalas:
    • con tus compañeros, seguro que la mayoría están pasando por lo mismo que tú
    • con familiares y amigos, cuando llegues a casa, por teléfono o video llamadas.
    • Tú también necesitas ser escuchado, necesitas que te cuiden y apoyen
  5. Es normal que esta situación te afecte… y si lo hace,  no niegues tus emociones ni te maltrates por ello. Lo que sientes es tuyo. Evita compararte con otros compañeros y no generes pensamientos autodestructivos “soy frágil, no valgo para esto, ellos lo llevan mejor que yo, no soy un buen profesional si no aguanto la presión,  no estoy haciendo lo suficiente, no lo hago bien…etc.”. ¡Para nada! ¡No te martirices! lo que tú sientes es tuyo y cada uno sentimos las cosas de una forma distinta, cada persona tiene diferentes habilidades de afrontamiento para según qué cosas… y activa los recursos propios de forma diferente según las circunstancias… pero si estás ahí, eso dice mucho de ti, de lo válido y capaz que eres. Y si te has sentido desbordado y has tenido que parar… no te culpes, tú te puedes permitir sentirte como sea, eso no dice nada de tu profesionalidad.

TIPS/EJERCICIOS PRÁCTICOS QUE PUEDEN AYUDARTE:

EN EL TRABAJO:

  • Busca tus espacios para descansar, para tomar el aire.
  • Sigue los protocolos que se te indican.
  • Intenta no cargarte con más tarea de la que tu cuerpo y mente pueden soportar.
  • Identifica tus pensamientos negativos, date cuenta de tus pensamientos catastrofistas, autoexigentes o desesperadores (“no voy a poder”; “yo no valgo para esto”; “esto no va  a acabar nunca”; etc.). e intenta cambiarlos por pensamientos alternativos.
  • Date mensajes positivos. Aunque va a costar y va a ser difícil, lo vamos a conseguir, saldremos de esta.

CUANDO LLEGUES A CASA:

  • Dedica un ratito a realizar técnicas de relajación que conozcas.
  • Para una mejor regulación emocional:
    • Busca un lugar tranquilo, sin ruidos ni perturbaciones. Túmbate o siéntate y respira profundo.
    • Medita y presta atención plena a lo que estás sintiendo.
    • Identifica esas emociones y escríbelas en un papel.
    • Después, piensa qué situación te ha generado esa emoción.
  • Esa situación, ¿dependía de mí? ¿Dependía de otros? ¿Qué podía haber hecho en ese momento? ¿qué he aprendido de esa situación por si se presenta esa u otra similar en otro momento? ¿soy responsable realmente de ello? ¿esa emoción es mía realmente… o me estoy cargando con emociones de otros?
  • Valora qué cosas has hecho bien a lo largo del día a pesar de las limitaciones con las que te has encontrado.
  • Piensa en todas las personas a las que has ayudado hoy.

Sara Martínez Cano

Psicóloga Sanitaria

@sara_mentalcoach

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RECOMENDACIONES PARA QUIENES HAN SUFRIDO UNA PÉRDIDA DURANTE LA EMERGENCIA SANTITARIA PROVOCADA POR EL COVI-19

Estos días de emergencia sanitaria están siendo complicados. Es normal sentirse triste, con altibajos emocionales, preocupados o ansiosos, ya que estamos sumidos en una gran incertidumbre y, además, las noticias no son alentadoras todavía… ni aún pueden dar una respuesta clara de cuándo todo acabará.

Este “batiburrillo” de emociones negativas aumenta o se intensifica aún más cuando tenemos familiares o amigos en el grupo de riesgo, que son más vulnerables a enfermar a causa del virus o incluso han enfermado o fallecido.

Cuando alguien de nuestro entorno ha muerto a causa de coronavirus, es algo que ha ocurrido de repente, sin llamar, no lo esperábamos, por lo que nos supone un choque emocional, ya que no estábamos preparados para ello. Uno de los momentos más duros y difíciles de esta situación es la imposibilidad de acompañarle en sus últimos momentos de vida, la imposibilidad de despedirnos… lo que puede hacer más dura esta circunstancia y que nos sea más complicado atravesar el proceso de duelo. Es normal sentir las emociones de forma más intensa, tener altibajos, llorar de repente, sentirse culpable por no haber estado acompañando a esa persona, impotencia por no haber podido hacer nada… También es normal sentir las emociones en un plano físico, es decir, tener dificultades para conciliar el sueño, sentirse muy cansado o incluso dolorido. Todo esto puede ocurrir en estos momentos tan complicados.

A continuación, voy a explicar algunas recomendaciones que pueden ayudarte a hacer tu duelo:

  • Ponle nombre a tus emociones, identifica la tristeza, la culpa, el enfado, etc. y háblalo con tus amigos y familiares de apoyo. Acepta el dolor.
  • Habla y comparte este momento con tu entorno cercano que está atravesando el duelo junto a ti. Es más difícil porque no podéis besaros o abrazaros para consolaros físicamente… pero es bueno para vosotros el mantener el contacto.
  • Lo que estás sintiendo es tuyo, tu forma de sentirlo es única… da igual como lo sientan los demás, cada uno sentimos las cosas de una forma y con una intensidad diferente.
  • Habla de la persona fallecida, recuerda anécdotas bonitas y haz un repaso de tus momentos con ella. Si quieres, compártelo con los tuyos.
  • Explícale a los niños que estén sufriendo la pérdida lo ocurrido, de forma adaptada para que puedan entenderlo y sin crearles miedos.
  • Prepara una despedida para esa persona (puedes escribir algo, recopilar fotos, anécdotas… y si lo necesitas compartirlo con tus seres queridos).
  • Intenta seguir con el día a día, tus rutinas… incluyendo poco a poco actividades o momentos gratificantes.
  • Valora la compañía y el arropo de los que siguen contigo, afrontaréis esta situación juntos.

Sara Martínez Cano. Psicóloga Sanitaria

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SI ERES DEPORTISTA… Quizás esto te sirve en estos días de #yomequedoencasa

¡Vaya con el Coronavirus…! Ha llegado, así, de repente… y ha cambiado nuestro día a día. Hemos pasado de de tener vidas frenéticas en las que había que cuadrar casi cada minuto (ir a clase, estudiar, entrenar, estudiar de nuevo, ducha, cena, dormir y vuelta a empezar), a tener mucho tiempo libre. Al principio “mola”, porque pensamos que descansamos unos días de los entrenos, que no vamos a clase… Pero posiblemente ya nos hemos dado cuenta de que esto no es divertido…

Ahora, toca quedarse en casa y  es normal que estemos angustiados, porque tengamos personas de riesgo cerca (abuelos, enfermos…) y esto nos preocupe… porque nos han cancelado o aplazado los campeonatos y… ¿qué hacemos ahora?

Es normal que la curva de la motivación baje… pero ahora, toca aceptar que este momento es difícil y que debemos asumirlo de la mejor forma posible.

Para ello:

  • Despiértate pronto en los días de diario. Y no te quedes en pijama todo el tiempo… esto a lo largo de los días nos puede afectar negativamente.
  • Establece horarios de estudios, como si estuvieras en clase… (aunque pueda ser algo más flexible).
  • Haz descansos, levántate en ellos y da vueltas por la casa, charla con tus familiares, (podéis quedar para hacer los descansos).
  • Asómate a la ventana,  sal a la terraza o al patio a tomar el aire.
  • Establece una rutina de ejercicio, cada uno adaptándolo a su deporte y al espacio del que pueda disponer en casa (preguntar a vuestros entrenadores sobre rutinas de ejercicios).
  • Aprovecha para hacer visualización de tu deporte y repasar el entrenamiento mental.
  • Practica técnicas de relajación
  • Piensa en tus objetivos deportivos (quizás con todo esto… toca reajustarlos), medita sobre ello.
  • Come sano.
  • Duerme bien, desordena lo menos posible tus horarios habituales.
  • No te pases con el uso de las redes sociales, móvil, tablet, play…
  • Habla y comparte momentos con los tuyos (es una oportunidad para acercarnos a ellos, ya que normalmente no podemos pasar tanto tiempo juntos).
  • Sé creativo. Piensa en si podemos hacer deporte en equipo de forma virtual (nos conectamos todos juntos y a darle!).
  • Habla con tus compañeros de clase, de equipo y entrenadores, en estos tiempos difíciles, es importante mantenerse conectados.

Y sobre todo, es normal sentirse ansioso, enfadado o triste por la incertidumbre del “qué pasará”, ya que no sabemos qué va a ocurrir con los campeonatos, las becas deportivas, las promociones, etc.  Vamos a intentar dejar eso “para otro día”, y a centrarnos en el momento actual, que es pasar este tiempo lo mejor posible y continuar con el lema #yomequedoencasa para ayudar a que todo esto acabe cuanto antes.

Sara Martínez

Psicóloga Deportiva y Sanitaria

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¿Cómo podemos afrontar el pánico? Entendiendo la ansiedad.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD? ¿Recuerdas lo que sentías justo antes de presentarte al examen de conducir; o aquella vez que tuviste que hablar en público por primera vez; o esa emoción tan incómoda en aquella entrevista de trabajo?;… Pues todo eso, era ansiedad.

La ansiedad, nervios, estrés…

  • Es una sensación que todos podemos experimentar
  • Es normal en la vida de las personas
  • Es una reacción o respuesta ante acontecimientos de la vida
  • Nos prepara para actuar o huir
  • Puede ser más o menos intensa
  • Afecta más a unas personas que a otras, dependiendo de su carácter, experiencias…
  • Es necesaria (cuando no la sentimos de forma perjudicial).

Podemos expresar esta emoción en tres niveles:

Cognitivo: pensamientos que generamos cuando estamos nerviosos (ej.: me va a salir mal, voy a suspender, voy a tener un ataque de pánico…)

Motor: cosas que hacemos cuando estamos nerviosos (ej.: hacer cosas rápido, rituales obsesivos, tics, huir,…)

Fisiológico/emocional: en nuestro cuerpo (ej.: latidos rápidos, respiración agitada, tensión muscular,…).

¿PARA QUÉ SIRVE LA ANSIEDAD? La ansiedad es adaptativa, nos sirve para huir, para escapar de los peligros. Al igual que otras especies, como animales que somos, teníamos que escapar de los depredadores.

Entonces, lo que hace nuestro cuerpo cuando se pone nervioso es activar el “sistema de alarma” para una huída rápida (“se prepara para escapar del león”):

  • Músculos tensos para correr más rápido
  • Aumento de los latidos del corazón  para oxigenar más y correr más rápido
  • Aumento del riego sanguíneo para correr más rápido
  • Respirar más para facilitar la oxigenación y correr más rápido
  • Cortes de digestión, intestino y vejiga vacíos para pesar menos y correr más rápido

En definitiva, sino tuviésemos ansiedad, nuestro cuerpo no podría reaccionar ante los peligros (ayudar a alguien en una situación crítica, pedir ayuda, reaccionar en un incendio, y una larga lista de etcéteras.).

ENTONCES…¿POR QUÉ A VECES ES UN PROBLEMA?

El problema es que en la actualidad ya no tenemos que escapar del león. Ahora, nuestros “depredadores”  son otros (problemas en el trabajo, económicos… discusiones, exámenes, situaciones dolorosas…). Pero, seguimos respondiendo biológicamente igual que antes, activándonos como si hubiese un león del cual correr. El inconveniente es que esta respuesta ancestral era buena para escapar del león, pero no sirve para escapar de los problemas del día a día. De nada me sirve salir corriendo si tengo un examen importante, sino todo lo contrario, sería contraproducente.

¿POR QUÉ PERDURA LA ANSIEDAD EN EL TIEMPO?

La ansiedad tiene una “curva de duración”. En los momentos previos a exponernos al estímulo temido (en el cual no existe peligro real), la ansiedad sube de forma exponencial (estamos alimentando nuestro miedo con pensamientos catastrofistas y desajustados acerca de lo que ocurrirá cuando enfrente el miedo).

Una vez  nos exponemos a lo que nos da miedo, la angustia alcanza su pico máximo y podemos reaccionar de dos formas:

  1. Escapamos o huimos.
  2. Enfrentamos o “atacamos” el miedo.

Si optamos por la primera opción (escapar), la curva de la ansiedad bajará de repente. Pero, lo malo es que esta conducta de escape, solo reducirá la ansiedad a Corto Plazo y la próxima vez que me exponga a este estímulo temido, mi ansiedad será mayor que la vez anterior.

Si optamos por la segunda opción (enfrentar el miedo), dejaremos que la ansiedad siga su curso, sentiremos angustia durante un tiempo, hasta que nuestro cerebro se “dé cuenta” de que no hay león, que no hay peligro y reaccionará relajándose.

¿CÓMO PODEMOS AFRONTAR EL PÁNICO?

  1. Recuerda que lo que sientes solo es una reacción exagerada ante una situación de estrés.
  2. La ansiedad no es peligrosa, tus sensaciones se deben a que te estás activando para escapar del león, pero no hay león.
  3. Sé consciente de que estás teniendo pensamientos catastrofistas acerca de las consecuencias de esta situación e intenta parar el pensamiento o distraerte con algo.
  4. Espera, siente la ansiedad, no luches contra ella y deja que siga su curso.
  5. Busca un lugar tranquilo, respira de forma profunda y piensa que esto es una oportunidad para progresar y superar tus miedos.

Motivación Intrínseca VS Extrínseca

La motivación se puede definir como la fuerza o el impulso que nos lleva a conseguir unos objetivos o que nos permite seguir adelante en situaciones complicadas.

Podemos diferenciar entre:

Motivación intrínseca (o de dentro), lo hago por mi, porque me siento mejor, más capaz, más contento.

Motivación extrínseca (o de fuera): lo hago por premios, reconocimiento de los demás.

motivación intríseca o extrínseca

¿Qué motivación pensáis que es mejor? ¿Con cual creéis que nos sentiremos más motivados y conseguiremos mejores resultados?

La intrínseca, porque si viene de dentro, si hago las cosas porque yo quiero, nos apetece más hacerlas que si es porque nos lo dicen nuestros padres, la pareja, el entrenador o el profe.

Mola más ir a entrenar, comenzar una dieta, dejar de fumar… si lo hago porque yo quiero  y no porque quieren los demás.

Tenemos que buscar esa vocecilla interior que nos dice qué es lo que queremos.

PREPARACIÓN MENTAL DE LAS PRUEBAS FÍSICAS EN UNA OPOSICIÓN

La vida del opositor no es sencilla: ir a la academia, clases, organización de los temas y planificación de los estudios, sentarse a estudiar y echarle horas… Y qué decir cuando además hay que sumarle la preparación de pruebas físicas.

Una oposición es “una carrera de fondo”, en la que es importante mantenerse MOTIVADO:

  • Establece una línea base en función de cómo estés ahora mismo. Busca un entrenador si lo necesitas, acude a las clases que organice tu academia, no entrenes siempre solo (el entrenar acompañado te reforzará y ayudará a entrar en una “rueda de motivación”), tómate tiempos y afronta la realidad del inicio. En este punto da igual el resultado, queda mucho por delante.
  • Establece objetivos ¿Dónde quiero llegar? ¿Son mis objetivos? ¿Estoy aquí porque quiero?
  • ¿Quiero y puedo? Sé realista y saca el máximo partido a tus capacidades.
  • Conoce tus puntos de mejora. “Dime lo que no te gusta y te diré lo que necesitas entrenar”. Es claro que habrá pruebas que te sean más fáciles o divertidas y otras todo lo contrario. Intenta buscar el punto positivo a eso que se te resiste.
  • Estudia tus puntos fuertes y exprímelos
  • No te preocupes si hay momentos en los que no te sientes motivad@.

La motivación varía a lo largo del tiempo, sube y baja como una montaña rusa. Cuando comenzamos algo (preparar una oposición, un nuevo trabajo, dieta, dejar de fumar, a practicar un deporte, etc.) solemos estar muy motivados, con ganas de comernos el mundo, pero es normal que a medida que pasa el tiempo ésta baje para volver a subir de nuevo si planificas a conciencia.

  • Ve superando pequeños retos a corto plazo, te irán acercando al objetivo final y aumentarás tu confianza y ganas de seguir adelante.
  • ¡Saca el máximo partido a tu mente! Una buena gestión de los nervios, motivación y estado de ánimo positivo te ayudarán a conseguir tu meta.

@sara_mentalcoach

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TIPS PARA AUMENTAR LA AUTOESTIMA DE MI HIJ@

La autoestima es el aprecio o consideración que cada uno tiene de sí mismo. Tiene que ver con cómo nos percibimos, nos evaluamos o pensamos acerca de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, de nuestros sentimientos, pensamientos o forma de ser.

A lo largo de la vida, es normal que nuestra autoestima varíe, ya que los diferentes acontecimientos y situaciones por las que pasamos, pueden hacer que nos sintamos más o menos capaces, más o menos válidos y con más o menos ganas de comernos el mundo.

Es normal que nos preocupemos por la autoestima de nuestros hijos… Pero es imposible proteger a los niños de todas las situaciones y dificultades a las que se enfrenten en sus vidas. Es bueno que los niños se desarrollen en situaciones en las que no estemos, para que tengan que enfrentarse a dificultades, a situaciones nuevas… a momentos en los que tienen que “crecer” tomando sus propias decisiones.

AUTOESTIMA EN NIÑOS:

La autoestima en los niños se forma a partir de las primeras relaciones sociales que va estableciendo, con sus padres, hermanos, profes o compañeros del cole.

La autoestima de los niños, al igual que la de los adultos, depende de su autoimagen así como de la visión que tengan acerca de sus habilidades o autoeficacia. Un niño que confía en sus habilidades, se percibe más fuerte y capaz, tendrá una autoestima más alta que un niño inseguro o con ideas negativas en relación a sí mismo.

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES PARA AUMENTAR LA AUTOESTIMA DE NUESTROS HIJOS?

  • Cuida tu propia autoestima. Los padres son un modelo a seguir, les enseñamos (casi sin darnos cuenta) como funciona el mundo, como hay que hablarse, como hay que relacionarse… y por supuesto, como hay que quererse. No podemos pretender que se quieran a sí mismos si no lo hacemos nosotros primero.
  • Pon límites y normas. No es sano que los niños crezcan en ambientes permisivos en los que no existen límites y normas, ya tienen que aprender que hay cosas que no deben hacerse y que viven en una sociedad reglada en la que no podemos hacer siempre lo que queramos. Los más pequeños necesitan las normas para desarrollarse correctamente y poder sentirse cómodos y seguros con las interacciones sociales.
  • Evita exigirle y presionarle más de la cuenta, es solo un niño, no tiene porqué sacar las mejores notas, ser un súper deportista, hablar inglés perfecto, tocar un instrumento, etc. Si le haces ver que no es un súper niño (con frases del estilo “no sirves para nada”, “qué torpe eres”…) creerá que tiene que serlo y esto le llevará a sentirse muy frustrado y con un sentimiento de incapacidad (ya que es muy difícil que se nos de todo bien).
  • Valora su esfuerzo y sus capacidades por encima del resultado. Si por ejemplo, un día viene a casa triste, porque ha jugado mal al fútbol, es mejor decirle “bueno hijo, te has esforzado y estás practicando mucho… además, mira lo bien que corres y lo bien que se te da”, en lugar de “bueno, es que sabes que el fútbol no es lo tuyo, tú no vales para eso”.
  • ¡Ojo! Reforcemos de forma realista. Evita exagerar sus logros o buenas aptitudes por encima de sus posibilidades. Volviendo al ejemplo del fútbol, si vemos que no tiene muchas aptitudes para ese deporte, valora su esfuerzo y perseverancia, pero no le hagamos creer que es un futbolista de élite, ya que esto puede tener el efecto contrario al que pretendemos, que baje su autoestima cuando vea que es incapaz de llegar a los objetivos.
  • Identifica sus ideas limitantes. Observa cómo se habla y ayúdale a cambiar ideas equivocadas o negativas en relación a sí mismo. Ayúdale a crear un autoconcepto realista y positivo.
  • Ayúdale a trabajar su independencia. Intenta no “quitarle” todas las emociones negativas, deja que se equivoque, que se frustre… que aprenda, siempre con tu apoyo. Dale progresivamente responsabilidades, que sienta que es capaz de ir superando pequeños retos o dificultades.
  • Ámale incondicionalmente y muéstraselo, independientemente de que falle, de que algo se le dé mal, de que existan cosas que no te gusten… Esto no quiere decir que no nos enfademos con ellos o no pongamos límites. Está más relacionado con el que no tengan que “ganarse tu amor” con buenos actos, si no que lo tengan siempre.

Recuerda, tú eres su base segura.

Sara Martínez Cano

Psicóloga

@sara_mentalcoach

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Inteligencia emocional

¿Cómo te sientes hoy? ¿Qué emociones has sentido durante el día? ¿Y durante la semana?

Está muy de moda hablar de inteligencia emocional (en la empresa, en el colegio, en nuestra vida en general) pero… ¿qué es eso?

La Inteligencia Emocional es la capacidad para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones, así como para entender las emociones de los demás. Esta capacidad nos ayuda a tener una mejor calidad de vida en el día a día y a mantener y disfrutar de relaciones sociales más sanas y respetuosas.

Muy en boca de todos, sí… pero… ¿realmente nos paramos a pensar en cómo nos sentimos? ¿o vivimos arrastrados por el frenesí de cada día?

Muchas veces nos sentimos inundados por la emoción… si es alegría, está bien, pero cuándo es miedo o ansiedad no sabemos en ocasiones como gestionarlo.

CONOZCAMOS UN POCO LAS EMOCIONES:

  • Existen EMOCIONES PRIMARIAS O BÁSICAS: tristeza, felicidad, sorpresa, asco, miedo e ira.

Son adaptativas, comunes en todos los seres humanos y libres de cultura.

  • EMOCIONES SECUNDARIAS:  culpa, vergüenza, orgullo y celos.

Influidas por la cultura y normas sociales, influyen en la autoestima y el autoconcepto.

  • A su vez, estas emociones pueden ser POSITIVAS (alegría, sorpresa…) o NEGATIVAS (ansiedad, miedo…).

¿Existen emociones buenas o malas? ¿Está bien sentir determinadas emociones?

Todas las emociones, tanto positivas como negativas, son buenas. Y todas son necesarias porque tienen varias funciones:

  • Función adaptativa – nos preparan para responder ante el mundo
  • Función social – facilitan la aparición de conductas apropiadas
  • Función motivadora – la emoción lleva a la acción.

Todas las emociones nos dan un mensaje, por ejemplo:

  • Alegría. La alegría es la responsable de que repitas ciertas conductas que para ti han sido buenas.
  • Asco. Para protegernos. Se encarga de que no olamos mal, de ir bien vestidos, de no comer ni beber algo en mal estado, de no ir por sitios sucios o malolientes, etc.
  • Miedo. Supervivencia, sentirnos seguros.
  • Ira. Proteger lo nuestro, poner límites.
  • Tristeza. Atravesar un duelo, activarse para un cambio, cerrar etapas.
  • Culpa.  No estás actuando de acuerdo a tus principios, alguien sufre por lo que has hecho.

¿Se pueden controlar las emociones? ¿Se deben controlar? ¿Para qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Para gestionar las emociones, es importante:

  • Autoconocimiento:
  • Toma de conciencia de deseos y motivaciones
  • Valores
  • Cosas que me hacen feliz, situaciones que me resultan complicadas
  • Debilidades y fortalezas
  • Escuchar el feedback de los demás
  • Escucha tus emociones, ponle nombre y habla de ellas, eso te ayudará a comprender por qué te sientes así y qué puedes hacer.
  • Trabaja la empatía, esto hará que establezcas relaciones más sanas.
  • Enfoca tus emociones hacia objetivos o motivaciones.

Sara Martínez

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