Inspira… expira

Nuestro día a día es frenético, complicado… lleno de trabajo, tareas y responsabilidades.

Muchas veces, centramos nuestro día en todas estas obligaciones, “me despierto, voy a trabajar, pongo una lavadora, hago comidas, etc.” y ya no hay qué decir cuando tenemos niños (idas y venidas al cole, deberes, extraescolares, se ponen malitos…). Y llega un momento en el que nos vemos viviendo pensando en el fin de semana o en las próximas vacaciones, viendo como el tiempo pasa, rápido y corriendo, mientras no tomamos consciencia de nuestro día a día, sintiendo en muchas ocasiones como una corriente de emociones y sentimientos nos recorre sin parar, a veces miedo, otras alegría, otras ansiedad… Pero no paramos a pensar en ellas, simplemente, seguimos en el frenesí del día. Y al siguiente vuelta a empezar.

Así que… inspira… expira

Párate un momento

Piensa en cómo te sientes, ponle nombre a las emociones

Come con conciencia y lo más saludable posible

Haz algo de ejercicio

Cuida tus relaciones sociales

Saca un ratito al día para tí mism@ y mímate

Planifica para que te quede un rato en el día en el que puedas estar contigo mism@ y enfrentarte a tus pensamientos y emociones

Haz todos los días algo que te guste, aunque sea un tiempo corto

¡Vamos, no es tan difícil!

Sara Martínez

http://www.soleilpsicologia.com

www.saramartinezpsicologa.wordpress.com

@sara_mentalcoach

@soleil_psicologia

¿Son tuyas todas las “piedras” que cargas en tu mochila?

Todos llevamos colgada una mochila invisible llena de vivencias, experiencias, emociones, sensaciones… tanto positivas como negativas.

En ocasiones ocurre que sentimos que la mochila pesa mucho. Es entonces cuando debemos pararnos a mirar qué llevamos dentro y, cuando lo veamos, reflexionar…

“¿ de lo que cargo…qué me sirve? ¿de qué me puedo desprender? ¿todo lo de aquí dentro es mío?”

Y tras reflexionar, es tiempo de actuar:

  • Deja en tu mochila lo que te sirve.
  • Lo que no sea útil, déjalo ir. Analiza si te ha servido, qué has aprendido de ello y si quieres quedártelo o no.
  • Devuelve a cada cual lo suyo (“¿es acaso esta emoción mía o estoy cargando con ella para evitar que otra persona se sienta triste, angustiada…?” Si es de otro, déjasela, no es tu responsabilidad cargarla. Si es tuya, trabájala).

Después, llena tu mochila de aquello que depende de ti, que te enseñe y que no te pese más de la cuenta.

Soleil Psicología: 644 531 215

soleilpscologia@gmail.com

Encuentra tu motivo

¿Qué es la motivación? ¿Qué nos pasa cuando queremos conseguir algo pero no estamos lo suficientemente motivados?¿Has sentido alguna vez que tu motivación para hacer algo estaba muy alta pero sin saber por qué ha bajado?

La MOTIVACIÓN Se puede definir como el proceso que inicia, guía y mantiene las conductas orientadas a lograr un objetivo o a satisfacer una necesidad.  Podríamos decir que es la fuerza o el impulso que nos lleva a conseguir unos objetivos o que nos permite seguir adelante en situaciones complicadas.

La motivación nos lleva a realizar dietas, dejar de fumar o hacer ejercicio sin que esto nos suponga una gran carga y pesar. Si estamos motivados conseguirlo es más fácil. Pero la motivación está relacionada con diferentes aspectos como el estrés, nuestra autoestima, el momento de nuestra vida que estemos atravesando o nuestras circunstancias personales entre otras cosas.

Podemos diferenciar entre motivación extrínseca y motivación intrínseca.

  • La motivación extrínseca es aquella en lo que lo que te lleva a hacer algo son las recompensas externas como puede ser un premio, el dinero o el reconocimiento de los demás.
  • La motivación intrínseca es aquella que viene de dentro de la persona, en la que la recompensa que obtendríamos sería la autorrealización, aumento de confianza, crecimiento personal, etc.

Lo más importante para mantener la motivación es querer conseguir algo, tener una meta, un objetivo. Como se dijo en un par de publicaciones anteriores, es importante que los objetivos estén bien definidos.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que la motivación es como una montaña rusa, sube y baja a lo largo del tiempo. Es normal que cuando iniciamos un plan de acción (comenzamos a entrenar en el principio de la temporada, comenzamos una dieta, en el empiece de la preparación de unas oposiciones, etc.) nuestra motivación este súper alta, pero muy probablemente habrá momentos de bajón en los que estemos muy desmotivados y pensemos en tirar la toalla… Tranquil@, es normal y nos suele pasar a todos. Lo importante para mantenerla es tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Busca que la motivación sea intrínseca, es decir, que te lleve a conseguir objetivos personales, para ti mism@, que te hagan crecer y sentirte mejor.
  • Establécete objetivos a corto plazo. El camino a conseguir nuestra meta suele ser muy largo, por ello, es importante establecerse pequeños objetivos intermedios. Nos ayudará a mantener la motivación cuando los vayamos consiguiendo.
  • No pienses SÓLO en los objetivos de resultado (un puesto, una marca, etc.), es importante establecerse objetivos de tarea (mejorar la técnica, conseguir meter un gol, etc.).
  • Tus objetivos tienen que depender de ti.

Pertenecer a un club deportivo…

En cierto modo, pertenecer a un club deportivo es sentirse importante, sentirse poderoso y en muchas ocasiones especial.

Pertenecer a un club es formar parte de un equipo, de un grupo en el que se va construyendo poco a poco una identidad personal “soy deportista (nadador, futbolista, judoca o tirador) y este es MI EQUIPO”.

 Pertenecer a un club es hacer amigos muy especiales, que te entienden y con los que compartes uno de tus mayores hobbies. Puede que no sean tus amigos del instituto o aquellos con los que quedas los fines de semana… pero sientes que tienes tanto en común que sabes que puedes contar con ellos y te alegras por verlos cada día. Son personas que conservarás o recordarás a lo largo de los años, personas con las que siempre tendrás anécdotas de las que hablar y con las que compartirás recuerdos que te marcan. Al formar parte de un equipo se fomenta el compañerismo, se aumentan las habilidades sociales y se amplían tus grupos sociales, por no hablar de la cohesión y el espíritu de equipo.

Si seguimos hablando de las relaciones personales que se crean al estar dentro de un equipo, no solo hablamos de compañeros sino también de los vínculos que se establecen con otras personas como entrenadores o preparadores físicos… Es muy buena la confianza y el cariño que los niños y adolescentes pueden desarrollar con personas adultas que no son sus familiares.

Cuando se es estudiante, niño o adolescente, pertenecer a un club deportivo supone compaginar estudios y deporte, lo que incrementa en la persona su capacidad de sacrificio (“sacrificar salidas los viernes por la tarde después del instituto, fines de semana para competir, concentraciones, etc.). Esto es positivo porque además de sacrificio, los chicos aprenden a organizar su tiempo, a establecer prioridades y compaginar varias actividades.

Pertenecer a un equipo deportivo es superarse, es fallar y sobreponerse a los errores aprendiendo de ellos, es crecer como persona y sentir amor por lo que haces. Todo ello fomentando tu salud y forma física, pero sobre todo, disfrutando.

Y a los papás y mamás les animo a que prueben a llevar a sus niños a un club, a que se socialicen, conozcan otros niños, a que fallen, a que se enfrenten a retos, se esfuercen, aprendan a tener responsabilidades y sobre todo, a que comiencen a crear una identidad sana y un sentido de pertenencia a un grupo. Pero sobre todo, os animo a que no los obliguéis a hacer un deporte que no les gusta… dejadlos que prueben, ¡son pequeños! y lo más más más importante es que se diviertan haciendo lo que les guste.